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¿Cómo hace trabajo un Ejecutivo?

El trabajo que realiza el área directiva es la base central de la cultura corporativa y los resultados que se alcanzan en la organización. En la medida que logran dirigir con efectividad,  encausará a las personas a hacer las cosas de la mejor forma, cumpliendo con la calidad requerida. Ahora, ¿qué características definen el trabajo de quienes dirigen?, ¿cómo hace trabajo un ejecutivo? 

Podríamos responderlas partiendo de que sucede meramente desde las habilidades y los conocimientos técnicos de lo que se hace, sin embargo, no es única ni primordialmente así. Esta actividad sucede en un mundo no obvio del quehacer (aunque se asume que sí) y que se sustenta en la interacción con otros, teniendo como centro una específica actividad: Las Conversaciones.

Si usted, que está leyendo este artículo, revisa en qué consistió su día laboral de ayer, se dará cuenta que a pesar de haber realizado trabajo del área a la cual dirige o pertenece e incluso, conocer de qué se trataba cada punto de la agenda, en el momento de resolver ese pendiente, aparecieron imprevistos, no sólo en la disponibilidad de recursos, sino en la capacidad de respuestas de quienes le colaboran, las cuales se podrían resumir en frases tales como “no lo entiendo”, “eso nunca había pasado”, “averiguaré a ver como se puede hacer”…, así como generar reuniones o llamadas no pensadas, entre otras. 

Es ese el punto al cual nos referimos sobre lo no obvio del trabajo del directivo. Es decir, se conoce en sentido general de qué se trata y que responsabilidades poseo, pero se hace difícil predecir que obstáculos surgirán, dónde finalizará y qué esfuerzo y seguimiento hacer, sin embargo, podríamos predecir que todo sucederá en el dominio de las Conversaciones, por ende, entender el lenguaje como generador de la acción. 

Aquí podríamos resumir el trabajo directivo en dos vertientes: coordinar acciones con otros y generar reflexividad acerca de cómo hace lo que hace.

En este momento estamos abriendo una compuerta relevante y que naturalmente no se aprecia en esa dirección: todo trabajo directivo sucede en conversaciones! Por ello, desagregar o encontrar los elementos básicos que componen este tipo de trabajo, nos conduce inequívocamente al equilibrio que se da entre el hablar y el escuchar. Esta distinción permite dar un abordaje mucho más productivo y práctico de lo que llamamos gerenciar. Por ello, un directivo será tan efectivo y bueno, en la medida que logra crear mundos distintos a través de sus peticiones y encontrar nuevas posibilidades. 

Nuestras organizaciones han venido heredando un modelo de hacer empresa centrada en el conocimiento y la autoridad desde cómo se supervisa. Ha prevalecido la instrucción o mandato y en el otro extremo una sobrevaloración del concepto y experiencia en el trabajo, elementos que han interrumpido cómo observar los comportamientos y estar presente entendiendo, como parte del trabajo, buscar abordajes que nos permitan influir considerando los entendimientos y motivadores de los otros, y de esta forma poder moverlos hacia donde requiere el negocio que mire y actúe. 

De un tiempo acá vengo haciéndome la siguiente pregunta: ¿alguien que difiere y sus conductas no son alineadas, consistentemente, es una persona conflictiva? En lo particular, insisto, entiendo que no hay conflictos, sino personas que no tienen habilidades conversacionales ni entendimientos del mundo lingüístico donde vivimos y  que nos induce a hacer lo que hacemos.

Hoy día se hace impostergable montar todas las competencias requeridas para dirigir sobre la trenza que forman el lenguaje y la emoción, es decir, las competencias conversacionales. Entender que somos seres que vivimos y nos construimos en el lenguaje y que el mundo corporativo lejos de ser la excepción en esta mirara, es el gran contexto donde las personas no solo venden su fuerza laborar para trabajar, sino que pagan con su tiempo buscar en este irrepetible espacio desarrollarse y como ser mejores.

Liderazgo no es más que la habilidad que tiene una persona, para hacer uso del lenguaje en las interacciones humanas, saber navegar en el mundo de los demás y poner en palabras aquello que quiere que suceda, para que suceda.